miércoles, 18 de mayo de 2011

Lo nuevo de Tolstói Librería Independiente para Mayo

  Imagen casi onírica de las repisas de Tolstói Librería Independiente

A continuación el listado de textos que puedes encontrar en las repisas de Tolstói Librería Independiente, atiborradas en este mes de mayo con lo mejor de la literatura, filosofía y sociología. Por cierto, he apartado ya un par de libros que tras una larga búsqueda he encontrado únicamente en el local de la Vancouver, entre Italia y Alemania. Se trata del célebre Manifiesto Contrasexual de Beatriz Preciado y Todo se sesmorona de Chinua Achebe, de quien se dice, debió recibir ya el Nobel, aunque por el momento debe conformarse con el nada deshonroso Man Booker International, que ya recibió Ismail Kadaré y que acaban de conceder a Philip Roth. En fin, demos paso a los libros:

CORRESPONDENCIA Tolstói, Lev
¿Qué significa hablar? Bourdieu, Pierre
Cuestiones de sociología Bourdieu, Pierre
Nacimiento de la biopolítica Foucault, Michel
El guión Mckee, Robert
La preparación del director
Trabajar con Grotowski sobre las acciones físicas
Bosquejo de una teoría de las emociones Sartre, Jean-Paul
Suicidios ejemplares Vila-Matas, Enrique
La sinagoga de los iconoclastas Wilcock, Rodolfo
Del bisonte a la realidad virtual Gubern, Roman
Las sabidurías de la antigüedad (I) Onfray, Michel
El cristianismo hedonista (II) Onfray, Michel
Los ultras de las luces (IV) Onfray, Michel
Política del rebelde Onfray, Michel
¿Qué es la filosofía? Deleuze, Gilles
El emperador Kapuscinski, R.
Nocturno de Chile Bolaño, Roberto
De qué hablamos cuando hablamos de amor Carver, Raymond
Miedo y asco en las Vegas Thompson, Hunter S.
La conjura de los necios Kennedy Toole, John
Los sinsabores del verdadero policía Bolaño, Roberto
Intervenciones Houellebecq, Michel
¡Tierra! Benni
Manifiesto contrasexual Preciado, Beatriz
Sostiene Pereira Tabucchi
Alguien voló sobre el nido del cuco
El libro de las ilusiones Auster, Paul
Lecciones para una liebre muerta Bellatin, Mario
2666 Bolaño, Roberto
Estrella distante Bolaño, Roberto
Las partículas elementales Houellebecq, Michel
Catedral (compactos) Carver, Raymond
Psicoanálisis y feminismo
La semiósfera II Lotman, Iuri
La guerra civil española
Mi vida: memorias de un revolucionario permanente Trotsky, León
EL TERCER CHIMPANCÉ Diamond, Jared
Sobre la fotografía Sontag, Susan
Estilos radicales Sontag, Susan
Cuestión de énfasis Sontag, Susan
Todo se desmorona Achebe, Chinua
El gran Gatsby Fitzgerald
Muerte en la tarde Hemingway, Ernest
Primavera negra Miller, Henry
Doktor Faustus Mann, Thomas
Tipos piscológicos Jung, C. G.
La imaginación Sartre, Jean-Paul
Libros y libreros en la Antigüedad Reyes, Alfonso
Conocer Varela, Francisco
Las incertidumbres del saber Wallerstein, Immanuel
1001 libros infantiles que hay que leer antes de crecer
¿Cómo es posible el orden social? Luhmann, Niklas
Prosa completa Pizarnik, Alejandra
Poesía completa Pizarnik, Alejandra
Diarios Pizarnik, Alejandra
El cementerio de Praga Eco, Umberto
La broma infinita
Del sentir Perniola, Mario
Cuaderno de Talamanca Cioran, E.M.
Nietzsche, la genealogía, la historia Foucault, Michel
Gog Papini, Giovanni
La arqueología del saber Foucault, Michel
El desarrollo de la teoría antropológica Harris, Marvin
Antropología estructural Lévi-Strauss, Claude
Nosotros y los otros Todorov, Tzvetan
La conquista de América Todorov, Tzvetan
Historia de la sexualidad I Foucault, Michel
Cuadernos de notas (1913-1916)
Principios metafísicos de la lógica
La fábrica del bien
Soledad, pertenencia y transferencia
La escuela de Frankfurt
Teorías del universo Vol. III De Newton a Hubble
El vuelo mágico y otros ensayos Eliade, Mircea
Re-imaginar la psicología Hillman, James
Pasado y pensamientos
Opio en las nubes Chaparro Madiedo, 
Los arquetipos y lo inconsciente colectivo (rústica) Jung, C. G.
Psicología y alquimia (tapa dura) Jung, C. G.
Una nueva filosofía de la luna Eliade, Mircea
La dinámica de lo incosciente (tapa dura) Jung, C. G.
La vida simbólica II (tapa dura) Jung, C. G.
Fragmentarium Eliade, Mircea
La isla de Eutanasius Eliade, Mircea
Arcoiris de la gravedad (Fábula) Pynchon, Thomas
Bajo el volcán (Fábula) Lowry, Malcolm
Tiempos líquidos Bauman, Zygmunt
El jardín de la señora Murakami Bellatin, Mario
El orden del discurso (Fábula) Foucault, Michel
Balas de plata (Fábula) Mendoza, Élmer
Historia del ojo Bataille, Georges
El hombre que amaba a los perros Padura, Leonardo
Imágenes (fábula) Bergman, Ingmar
Breviario de los vencidos (Fábula) Cioran, E.M.
El ocaso del pensamiento (Fábula) Cioran, E.M.
Escrito en la arena Hesse, Herman
El pesa-nervios Artaud, Antonin
LOS CONFINES DEL MUNDO
TRILOGIA SUCIA DE LA HABANA Gutiérrez, Pedro Juan
EL HOMBRE QUE INVENTO MANHANTA Loriga, Ray
PAN Hamsun, Knut
EL REY DEL INVIERNO     

















martes, 8 de marzo de 2011

A 4 manos. El imposible libro de Mario Vargas Llosa y Gabriel Garcìa Màrquez

García Márquez y su ojo morado

No cabe duda que con anterioridad al 12 de febrero de 1976, día en que Mario Vargas Llosa propinó a Gabriel García Márquez el célebre puñetazo que acabaría con una amistad de nueve años, la relación entre los dos autores, galardonados posteriormente con el Premio Nobel, marchaba por buen camino. Uno de los capítulos màs interesantes apunta a la confección fallida de un libro a cuatro manos sobre el conflicto militar que en el año de 1938 enfrentó a sus respectivos países. La primera y segunda mano, a cargo de Vargas Llosa habrían reconstruido la versión peruana del asunto, mientras que las dos restantes, las de García Márquez -las mismas que dieron forma a Cien Años de Soledad, El Amor en los Tiempos del Cólera y otras grandes novelas de la literatura contemporánea- habrían aportado la versión paisa de la iniciativa.

Una verdadera lástima que el proyecto no llegara a oidos del evanescente Marcelo Chiriboga, único autor ecuatoriano que participó de las delicias del famoso Boom Latinoamericano, -muerto años después por la pluma de Carlos Fuentes- y que habría encandilado el relato aportando la quinta y quien sabe si la sexta mano delineando la versiòn nacional de los conflictos territoriales que desangraron a los tres paìses allá por los años 20, 30 y 40 del siglo pasado. A continuación la interesente nota, publicada en el diario La Vanguardia:


"Los dos premios Nobel vivos de la lengua española, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa planearon, en los años sesenta, escribir una novela a cuatro manos, finalmente nonata. El tema no puede parecer más jugoso: la guerra entre Colombia y Perú que tuvo lugar en los años 1932 y 1933. García Márquez debía escribir la parte ambientada en Colombia, y Vargas Llosa hacerse cargo de la peruana. Las cartas que se conservan en los archivos de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey, EE.UU), enviadas por el colombiano al peruano, otorgan luz sobre detalles de este proyecto que no arribó a buen puerto.
El propio Vargas Llosa contaba a este diario, poco antes de recibir el premio Nobel el pasado mes de octubre, que “en París, cuando trabajaba en la radiotelevisión francesa, un día recibí de la editorial Julliard la novela Pas de lettre pour le colonel, y así descubrí a García Márquez, en francés. Desde entonces supe de él. Al publicar yo La ciudad y los perros, recibí una carta suya, y empezamos a escribirnos, e incluso planeamos escribir esa novela a cuatro manos sobre la guerra peruano- colombiana, un proyecto que finalmente quedó en nada. Hablábamos de ello, cambiábamos ideas. Se trataba de una guerra fantochesca por un pedazo de la Amazonia, pero era más divertido hablarlo que realizarlo”.
La idea fue de García Márquez, quien, el 20 de marzo de 1967, le revela a su amigo que, en septiembre, se trasladará a vivir en Barcelona. Le cuenta, asimismo, que ha acabado de corregir las pruebas de imprenta de Cien años de soledad y que, a última hora, ha cambiado la escena de un burdel de Macondo “sospechosamente parecida a cierto burdel de Piura”, es decir, el que da título a La casa verde, obra amazónica del peruano que acababa de leer y que, por lo visto, le influyó demasiado. “La coincidencia del burdel –prosigue– me ha inspirado una idea que tarde o temprano tendremos que llevar a cabo tú y yo: tenemos que escribir la historia de la guerra entre Colombia y el Perú. En la escuela, nos enseñaron a romper filas con un grito: ‘¡Viva Colombia, abajo el Perú!’”. Para convencer al joven Vargas Llosa, un persuasivo García Márquez le desgrana una serie de hechos reales que parecen extraídos de novelas del realismo mágico, y que habrían acabado siendo capítulos del libro: “La mayoría de las tropas colombianas que mandaron a la frontera se perdieron en la selva. Los ejércitos enemigos no se encontraron nunca. Unos refugiados alemanes de la primera guerra mundial, que fundaron Avianca, se pusieron al servicio del gobierno y se fueron a la guerra con sus aviones de papel de aluminio. Uno de ellos cayó en plena selva y las tambochas –hormigas venenosas de cabeza roja– le comieron las piernas: yo lo conocí más tarde, llevando sus condecoraciones en silla de ruedas. Los aviadores alemanes al servicio de Colombia bombardearon con cocos una procesión de Corpus Christi en una aldea fronteriza del Perú. Un militar colombiano cayó herido en una escaramuza, y aquello fue como una lotería para el gobierno: llevaron al herido por todo el país, como una prueba de la crueldad de Sánchez Cerro –el presidente peruano–, y tanto lo llevaron y lo trajeron, que al pobre hombre, herido en un tobillo, se le gangrenó la pierna y murió. Tengo dos mil anécdotas como estas. Si tú investigas la historia del lado del Perú y yo la investigo del lado de Colombia, te aseguro que escribimos el libro más delirante, increíble y aparatoso que se pueda concebir”.
Vargas Llosa contestó que sí. El 11 de abril de 1967, Gabo le escribe: “...cuánto me alegra que te guste la idea del libro a cuatro manos. A mí me parece fascinante, y creo que difícilmente se puede concebir una fábula más inverosímil y desternillante que este esperpento histórico. La posibilidad de dinamitar la patriotería convencional es sencillamente estupenda. Hace muchos años tengo la idea en la cabeza, pero me negaba a ponerla en práctica mientras no encontrara un cómplice peruano, porque de estemodo la traición es completa, por partida doble, y simplemente sensacional”.
García Márquez entra en consideraciones técnicas: “Hay que tratarlo con la tranquila objetividad de un reportaje, con recursos y técnicas puramente periodísticos, y con una seriedad y una abundancia de datos que dejen a los mojigatos clavados a la pared. Yo haré toda la historia del lado de Colombia y tú la del Perú. Prácticamente, lo único que tendremos que hacer en común es el cotejo de algunos episodios, para que no haya contradicciones”.
La novela, ligada a los hechos, iba a estar sustentada en una teoría conspiratoria: “...es probable que Sánchez Cerro y nuestro Olaya Herrera –el presidente colombiano– se hubieran puesto de acuerdo para hacer esta guerra, que había de consolidarlos a ambos en el poder”. Olaya Herrera, según explica García Márquez, “era el primer presidente liberal después de 45 años de hegemonía conservadora, y la guerra con el Perú le dio la oportunidad de unificar a los partidos en la excitación patriótica, y les puso a los decrépitos senadores de la oposición un uniforme de general de la república, y los mandó a morirse de paludismo en la selva. Hay una versión no confirmada de que el asunto lo arreglaron en un club de Lima políticos y diplomáticos de ambos países, que formaban parte de un equipo de polo internacional. ¡Fíjate (...)!”.
Los dos escritores hablaron incluso de los asuntos prácticos. “El problema –decía García Márquez– es que ambos tenemos que irnos a nuestros respectivos países, y allí tomar los datos precisos. Yo pienso encerrarme en la redacción de El Tiempo a reconstruir los hechos día por día, y obtener en esa forma toda la versión oficial, que he de complementar con datos suministrados por la academia de historia. (... ) Imagínate que uno de los héroes de estas jornadas gloriosas es el poeta Juan Lozano y Lozano, que ahora es embajador de Colombia en Roma, y que fue enviado a pelear ‘en representación de las letras colombianas’. Como él hay muchos. Nuestra ventaja es que ahora ellos se sienten próceres olvidados, y a la menor provocación soltarán la lengua, pensando que les vamos a hacer justicia. Piensa que Colombia trató de aniquilar al Perú con una delirante máquina aérea, llamada el sexquiplano, comprada en Londres y llevada a la bahía de Tumaco desarmada en piezas. El sexquiplano nunca se elevó más de 10 metros, y durante muchos años se utilizó para hacer giras turísticas, a ras de agua, en la bahía de Tumaco”.
En un determinado momento, el colombiano habla incluso de fechas: “Yo no puedo ir a Colombia, con este fin, sino dentro de un año largo, a mi regreso de Europa, y después de haber escrito la novela del dictador –se refiere a El otoño del patriarca– (…)”.
Vargas Llosa le debió de manifestar a su amigo algunas objeciones prácticas para conseguir datos, pues tenía en su contra a buena parte del estamento militar peruano, que había visto en La ciudad y los perros una feroz crítica a los valores castrenses. Gabo le responde aludiendo a “tu situación con los militares, la cual, supongo, sera peor cuando publiques tu novela sobre el guardaespaldas –se refiere a Conversación en La Catedral–. Pero creo que de veras el tema merece que se finja bajar la cabeza (...) para después soltar el cañonazo”."

sábado, 26 de febrero de 2011

El Límite de los Libros

El incierto destino de los libros
Cuál es el destino de los libros. Mudarán sus desventuras y travesías al formato digital. Subsistirán acaso como fetiche y objeto de culto. A día de hoy, una posiblidad cierta para asegurar el éxito de cualquier proyecto literario consiste en hacer un uso intensivo de las numerosas herramientas que ofrece internet. Tal fue la iniciativa del escritor ecuatoriano Leonardo Valencia con su Libro Flotante.net y es el caso de la escritora española Lucía Etxebarría -Premio Planeta del 2004 con Un Milagro en Equilibrio- que en el afán de conferir (desde su ordenador, por supuesto) el soplo de la vida a un personaje virtual creó un perfil de facebook que recibió más de 4000 adhesiones. A continuación un interesante repaso a las más notables mutaciones del universo literario en un artículo publicado por el suplemento Babelia:

"Escribir y Leer ya no es lo que era. Con algo de retraso, la literatura con extensiones en otros formatos y soportes multimedia y online se extiende en España. Es la evolución de la creación literaria más allá de las fronteras conocidas dando origen al llamado libro transmedia. La cultura de la convergencia de formas, géneros y público. "Donde chocan los viejos y nuevos medios, donde los medios populares se entrecruzan con los corporativos, donde el poder del productor y el consumidor mediáticos interaccionan de maneras impredecibles", afirma Henry Jenkins desde su ensayo Convergence Culture (2006), en opinión de muchos, la Biblia de esta nueva realidad.
Un circuito al que ya se han unido autores como Fernando Marías, José Antonio Marina, Lucía Etxebarría y Marta Rivera de la Cruz. Aunque Gabriel Brandariz, director de publicaciones de SM, apuesta por el transmedia, recuerda su coste económico: "El desarrollo en digital o de aplicaciones para ciertas tabletas no es tan barato como fabricar un libro en papel. En el futuro el papel será para quienes conceden un valor al soporte, a un hábito, a una experiencia de lectura. Como con la música: vinilo y mp3, para situaciones y experiencias distintas".
En estos libros no hay una barrera clara entre el mundo de los jóvenes y el de los adultos. "De hecho, hemos comprobado que las comunidades online que funcionan mejor son en las que participan ambos. Allí no existen las jerarquías y exigencias que encuentran en la escuela, la Iglesia o su familia", sostiene Jenkins por correo electrónico. Para este autor y fundador del Programa de Estudios Mediáticos Comparados del MIT y profesor de la University of Southern California, el transmedia tiene que ser una opción, no una obligación: "Es bueno que el libro se disperse por múltiples canales, y que parte del divertimento sea encontrar las claves, montar el puzle y responder colectivamente a las provocaciones. El problema es que las extensiones suelen redundar sobre lo mismo, en vez de abrirse a otras partes de ese mismo mundo: la historia anterior, el desarrollo de los personajes secundarios...".
Fernando Marías se muestra orgulloso de estar detrás de una de las primeras novelas transmedia española,
El silencio se mueve (SM). Una historia con detectives durante la Guerra Civil que salió con una tirada de 40.000 ejemplares. "Me lo propusieron en la editorial hace dos años. Pensé en agitar en Facebook, pero quería ser más ambicioso". El libro es un juego con distintas lecturas: un cómic, un guión de cine, el blog del padre del protagonista, amén de una web de la novela y otra sobre los fallecidos en la contienda. "Lo que tenía claro es que la historia de la novela era el río y el resto afluentes. No hacen falta para entender el argumento".
Para el filósofo José Antonio Marina "el libro funciona como una pista de despegue. El problema de Internet es que las posibilidades son tan gigantescas que al final no sabes cómo has llegado donde estás. No puedes desandar el camino". En su Pequeña historia de la pintura traza 28 recorridos artísticos online con las imágenes comentadas. "En este libro se incluyen las ilustraciones de Mingote, pero los cuadros de los que hablo no están reproducidos en papel, que sería carísimo, sino en un museo virtual". Además, cada capítulo de su ensayo La educación del talento se completa con un vídeo en el que Marina dialoga con tres expertos y contesta preguntas (loquepadresydocentesdebensaber.es).
Para promocionar Sombras, Marta Rivera de la Cruz no contaba con mucho presupuesto. Por eso sus amigos de Hotel Kafka le recomendaron que crease un diario en la Red (21.000 visitas) para su protagonista y un perfil (600 seguidores) en Facebook. No da crédito con la respuesta. "Me parecía una farsa simular que Valeria existe. Los lectores saben que detrás del diario estoy yo. Seguiré escribiendo entradas mientras se mantenga el número de visitas. Lo que exige es mucho tiempo", señala Rivera de la Cruz.
Marías no descarta el multimedia en su literatura adulta, pero sí lo hace Rivera de la Cruz: "No lo imagino en La vida después (Planeta), que saldrá en otoño y que habla sobre la amistad. Depende del tema. En Lo verdadero es un momento de lo falso, de Lucía, pega más al ser una novela muy urbana, underground". Se refiere a la escritora Lucía Etxebarría, que hace un par de años abrió una página en Facebook para un personaje que iba a protagonizar su libro: Pumuky, líder del grupo Sex & Love Addict. Le dio una vida virtual y después de varios meses de actividad en la Red dasapareció y falta de noticias alarmó a sus seguidores. Se supo entonces que se había suicidado, casualmente cuando la novelista publicaba un libro en el que planteaba distintas versiones sobre su muerte: Lo verdadero es un momneto de lo falso (Suma). "Un amigo me prestó una foto para el perfil y llegó a tener 4.000 fans. ¡Más que mi Facebook! Mucha gente se creyó que existía y cuando la novela se editó lo cerraron", se lamenta la autora. Era fácil creerse su existencia real porque inlcuso tenía un vídeoclip, Coge palomitas; además de una noticia del inexistente canal Soge.tv. en la que la autora, compungida, entra en el tanatorio tras el suicidio de su personaje, y en otro vídeo lamenta su muerte.
Menos delirante es Proyecto Amanda (SM). Detrás no se esconde Stella Lennon -como se anuncia en la portada- sino un manojo de autores anónimos. Forth Story Media (Harper Collins) comanda la propuesta importada a España por SM. "La idea es que los lectores -a través de www.proyectoamanda.com- creen un avatar propio como si fuera un personaje más de la novela, cuenten sus vivencias con la desaparecida Amanda o participen en los foros", relata el editor de SM. Original es también la apuesta de Patrick Carman en la editorial Bruño. Al leer los dos títulos de Skeleton Creek se descubren claves secretas a unos vídeos visibles en una web. Y el camino a la inversa lo recorre Las chorradas de mi padre, de Justin Halpern. El autor divirtió a sus seguidores de Twitter con las chanzas de su progenitor, con tal fortuna que hoy cuenta con dos millones de seguidores y las ha recopilado en este libro vendido en medio mundo.
Diego Moreno, de Nórdica Libros, permite la descarga gratuita en su web de El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson, que incluye un audio, una entrevista con la ilustradora, Marta Gómez-Pintado, y el booktrailer. "Se trata de que los lectores comprendan que los libros en papel y los electrónicos son compatibles, pues aportan experiencias muy distintas".
Fernando Marías no descarta una novela transmedia para adultos, aunque reconoce que ese público está menos familiarizado con las tecnologías digitales. No es su caso, tan activo que lidera lo que ha titulado El experimento azul. ¿Podrán los videojuegos algún día contener literatura negra?, plantea el escritor. Y tres compañeros -Vanessa Montfort, David Torres y Carlos Salem- han recogido el guante y, tras probar un juego donde el detective es asesinado, contestan desde sus respectivos blogs.
Un laboratorio es también To be continued (que publicará Roca), secuela literaria de Teaserland, un concurso en el que los participantes rodaban el tráiler de la película que querrían dirigir. La idea es levantar una novela ilustrada en colaboración entre todos los usuarios de Internet. Santiago Roncagliolo escribió su primer capítulo y desde entonces cientos de personas compiten para que su texto sea la continuación. "Hay 3.000 personas registradas, pero supone tanto esfuerzo que nadie escribe dos capítulos seguidos", cuenta Xavier Bru, director del proyecto. El resultado se editará en papel antes de la Feria del Libro de Madrid, en mayo.
"Estamos en un periodo de cambios profundos y prolongados. Han sido rápidos en plataformas digitales y han surgido redes sociales de gran impacto. Pero nuestra cultura se mueve lentamente, tenemos que elegir los instrumentos y las plataformas", recuerda Henry Jenkins. "Más que de revolución yo hablaría de evolución"."

sábado, 19 de febrero de 2011

ILUSTRADO, de Miguel Syjuco

El autor filipino Miguel Syjuco y su aclamada novela traducida a 19 idiomas


Existe algo de Roberto Bolaño en ILUSTRADO del autor filipino Miguel Syjuco. De Bolaño y por añadidura de Borges, hay que decir. Ambientada durante buena parte en una ciudad de Manila en la que se agolpan los vehículos, el ruido pulveriza cualquier proyecto personal, el caos agota el paisaje y un peculiar exotismo como de postal cinematográfica invade las esquinas. Los relatos, metarrelatos y juegos literarios abundan para recrear un panorama basto del único país hispano de Asia. Hispano, en efecto, como México o Argentina, porque hay que decir que el autor tiene, al parecer, un gran afecto por Latinoamérica y una gran admiración y conocimiento de su literatura. Una buena mañana Crispín Salvador, tal es el nombre del personaje central, aparece flotando sobre las orillas del río Hudson tras pasar largos años de exilio en Nueva York y justo antes de publicar su novela "Los Puentes en Llamas", dejando a su público y en particular a su discípulo Miguel Syjuco -arropado por el aura de ser a la vez creador y creatura- relamiéndose por conocer los detalles de la que estaba destinada a ser la obra máxima de la literatura filipina.

¿Literatura filipina? En efecto, una materia complicada incluso para el experto que deberá consultar manuales y textos especializados, pero que con Ilustrado alcanza un lugar propio en la geografía literaria. Familias poderosas, caudillos trasnochados, retazos del colonialismo español y del norteamericano, esperpento político y ensordecedor agobio ambiental, pero también risa, ironía, ingenio y habilidad. El mismo nombre de la novela nos da pistas para desentrañar el carácter estático y anquilosado que impera en la clase intelectual y las instituciones filipinas -impagable la secuencia montada alrededor de una infructuosa tertulia literaria-: Ilustrados, en español, son los intelectuales que abandonaron el país asiático para recibir la formación racionalista y conservadora del siglo XIX europeo y que de vuelta a su tierra se posicionaron ventajosamente en la administración del estado.

La trama de la novela puede resumirse, sin ánimo de revelar ningún detalle comprometedor, en la siguiente línea: el exilio y silencio de un escritor, una obra perdida, tragedias familiares, búsqueda agotadora y agobiante de los vestigios evanescentes de la identidad. Demasiadas coincidencias para pasar de largo respecto de la influencia -reconocida abiertamente por Syjuco- de autores bastante difundidos en este rincón del mundo. Si con Los Detectives Salvajes y con 2666, novelas igualmente fragmentadas, Bolaño alcanzaba la gloria póstuma, con Ilustrado que lleva la fragmentación hasta el delirio, Syjuco logra hacerse con la admiración unánime de la crítica, llevándose el Man Asia Literary Prize y el presitioso Palanca Award. "Puedo asegurar que muy pocas veces he tenido plena certeza de que no me equivocaba, de que Miguel Syjuco era el joven autor de una novela que sería importante  y marcaría un hito en la gran historia de la literatura universal", ha señalado por su parte Beatriz de Moura, Editora de Tusquets, cuya página web nos ofrece gratuitamente las primeras 40 páginas del libro.

A manera de repaso sobre la memoria de una largo retazo del siglo XX, -para los filipinos la centuria de los colonialismos, la invasión japonesa, los movimientos revolucionarios, la dictadura de Marcos, el advenimiento de Corazón Aquino-, se desprende uno de los hilos narrativos, que al igual que la técnica tan célebre de los vasos comunicantes empleada asiduamente por Mario Vargas Llosa, procura un avance acompasado y simétrico de las diferentes tramas sin dilatar innecesariamente el ritmo. Historia de un país, a la vez que relato personal, uno de los párrafos que captura de mejor manera esta visión superpuesta -y a la vez poética- de la historia filipina, en voz de Crispín Salvador, y de Miguel Syjuco cabe recalcar, es el siguiente:

Los soldados se detuvieron en seco al ver a mi madre salir a la puerta armada con lo más potente que encontró a mano: la antigua escopeta de caza de mi abuelo (...) Mamá levantó el arma y apuntó hacia ellos. Pero la escopeta se encasquilló y los japoneses estallaron a carcajadas. Entonces se acercaron a ella, uno bajando la bayoneta y el otro desabrochándose ya la correa. Mientras Lena y Narcisito se quedaban expectantes en la puerta, yo me arrojé al frente, con mi cuerpecito de ocho años, para interponerme entre los japos y mi madre, y exclamé a voz en grito, en nipongo, con palabras que ignoraba que supiera: "yagate shini / Keshiki ha miezu / semi no koe". Dos de los soldados se echaron a reir y siguieron avanzando hacia nosotros. El de la espada, sin embargo, pensativo de pronto, los detuvo a voces. Los tres se dieron la vuelta y se perdieron de vista en el bosque que se extendía a espaldas de la casa. Sólo años más tarde recordé que aquellas palabras eran un haiku de Basho, que había aprendido cuando niño: "Nada en el canto / de las cigarras / apunta a que la muerte las ronde".   (Crispín Salvador, Autoplagiario, página 1063. Miguel Syjuco, Ilustrado, página 306)

Portadas de las ediciones española, norteamericana, sueca, australiana y canadiense de Ilustrado

Traspasada de ficción, la vida del propio Miguel Syjuco -el verdadero Miguel Syjuco- nos parece sacada de una novela. Nacido en 1975, original de Manila y heredero de una importante dinastía política que ha ocupado altos cargos en diferentes gobiernos de las islas, parecía destinado a suceder a su padre al frente de los negocios familiares y de sus intereses políticos, pero una oportuna decisión lo llevará a estudiar literatura inglesa en una universidad local y a continuar su preparación al otro lado del mundo, en la universidad de  Columbia. Sus prácticas en las revistas The New Yorker y The Paris Review, como lector de manuscritos, lo acercan al centro mismo del proceso creativo y lo devuelven a la senda de su vocación primordial. Fruto de ello son los complejos personajes que pululan por sus páginas, empezando por el propio Crispin Salvador y pasando por la vedette Vita Nova. Los Puentes en Llamas, Seis Vidas Vividas, El Hijo Pródigo, Manila Noir, son las numerosas obras ficticias que sirven de soporte para el avasallante desarrollo, por más de 350 páginas, de una trama que en el capítulo final dará un vuelco sorprendente.

Entretanto las traducciones y los reconocimientos se multiplican. Invitado en el reciente Hay Festival de Cartagena, la figura de Miguel Syjuco fue ensalzada como una de las mejor valoradas por el público, recibiendo el calor y apoyo de la gente que ha tomado nota de su obra y lo acoge como uno de los nuestros: un verdadero autor hispano. Lo cierto es que a día de hoy, este escritor asiático, de nombre español, apellido japonés, establecido en Canadá y que puede leerse ya en 19 idiomas, parece llevar en los genes las claves de la literatura del futuro: hibridismo, mestizaje y fragmentación.

Con Miguel Syjuco, la literatura tiene una apuesta segura a largo plazo. Según ha trascendido se encuentra trabajando ya en su segunda novela que versará sobre una familia muy similar a la suya: enorme, caótica y comprometida políticamente, lo que vale decir propensa al caos y la corrupción. Resulta difícil pensar que repetirá el éxito alcanzado con su ópera prima, porque Ilustrado es el resultado de la total madurez de un motivo vital que estalla encontrado el cauce apropiado: la estructura, la forma, el lenguaje. En literatura el paso del tiempo resulta siempre favorable, impone ritmos dilatados y dota de perspectiva y serenidad a la trayectoria de cualquier autor. Hay que aguardar ansiosamente su segundo libro, pero también con sobriedad. Lo mejor de Syjuco llegará, sin duda, a lo largo de las próximas décadas y quizá ayude a confirmar el singular aunque nada disparatado vaticinio del periódico ingles The Times, según el que "a diferencia del infortunado Crispin Salvador, Miguel Syjuco quizá se alce, algún día, con el Premio Nobel de Literatura".

ILUSTRADO, de Miguel Syjuco, 31,80 usd en Mr. Books del C.C: El Jardín.

jueves, 10 de febrero de 2011

Bernard-Marie Koltés, en versión de León Sierra

Bernard Marie Koltés
Una silla apostada en medio del escenario y varias prendas de vestir que el actor Diego Coral irá empleando a lo largo de los más de 100 minutos que dura la puesta en escena de la obra La Noche justo antes de los Bosques, escrita por Bernard Marie Koltés en 1976, constituyen el universo urbano -descompuesto y cuestionado hasta el paroxismo- que nos presenta León Sierra en la primera temporada de su Estudio de Actores.

¿Cómo transcurre la xenofobia por las calles de París, Madrid o Quito? ¿Se trata del mismo sentimiento, la misma intolerancia? Hay algo denso y perverso en la raíz de los temores más insensatos. Por oposición al cada vez más habitual repudio a lo extranjero, -metáfora de lo marginal y limítrofe- el texto de Koltés plantea en boca de su único personaje una furiosa exploración de los diferentes estados de la soledad y eleva a categoría de gremio la solidaridad de los desarraigados.

Hay algo muy interesante en la propuesta de León Sierra, actor, productor y crítico, desde la concepción de una obra teatral desarrollada a lo largo de una temporada entera -con los avatares que ello representa-, hasta la cercanía personal que muestra cuando en su papel de director nos introduce y comenta la obra. El mismo Estudio de Actores sorprende por su sobria apostura. Treinta butacas ubicadas frente al escenario crean la magnífica impresión del teatro minimalista, íntimo y a la vez selecto, en el sentido de que la experiencia que provee resulta altamente personal pero también amena y accesible.

En el escenario se encuentra, casi devorada por la oscuridad, la silla de madera, numerosas telas penden del techo y desde el interior de una pequeña tarima, a manera de buhardilla, emergen la notas suaves de Pedro Barreiro, el músico que acompañará con su magistral guitarra el devenir de la obra, mientras las primeras luces -tenues- fluctúan sobre el cuerpo semidesnudo de Diego Coral. Con el rostro desconcertado, el actor, capaz de transmitir no sólo el terrible caos en el que se encuentra inmerso su personaje, sino, valga la pena decirlo, el viento, el frío y la lluvia, emerge de la sombra para plantear una travesía por las rutas de la introspección, el deseo insatisfecho, las sospechas y reservas ajenas, manteniendo siempre el delicado ritmo de un texto tan demandante como el del dramaturgo francés. A partir de entonces todo será un ejercicio de empuje y resolución personal matizado en forma permanente por la premisa que acompaña y anima el texto, y que es a la vez muletilla, insuficiente, deseperada, del personaje: !Adelante Compañero!.

León Sierra, Diego Coral y Pedro Barreiro

La Noche justo antes de los Bosques de Bernard Marie Koltés, en versión de León Sierra Páez, con el actor Diego Coral y el músico Pedro Barreiro, puede verse todos los viernes y sábados de febrero y marzo, a las 20h00 en el "Estudio de Actores" ubicado en la Av. Eloy Alfaro y 6 de diciembre. Valor de la entrada: 5,00 usd.

La Noche justo antes de los Bosques, en versión de León Sierra

martes, 1 de febrero de 2011

Novedades en Tolstói Librería Independiente (febrero 2011)

Bauman, Pessoa, Faulkner, Sloterdijk. Novedades para febrero en Librería Tolstói

Bauman, Gramsci, Foucault, Sloterdijk, además de Hamsun, Pessoa, Panero, Faulkner... Wittgenstein, Schopenhauer, Nietzsche, además de Lovecraft, Jodorowski, Artaud... Éstas y muchas más son las novedades para el catálogo de Tostói Librería Independiente en el segundo mes del año. Por cierto, si tienes algún pedido comunícate al 3238207 o visita el local situado en la Vancouver, entre Italia y Alemania, en la ciudad de Quito.

Pessoa, Fernando La educación del estoico 
Compagnon, Antoine ¿Para qué sirve la literatura?
Tolstói, Lev Confesión
Wells, H.G. El país de los ciegos
Rolland, Roman Vida de Tolstói
Zweig, Stefan Mendel el de los libros
Mandelstam, Ossip Coloquio sobre Dante
Johnson, Samuel Prefacio a Shakespeare
Artaud, Antonin El cine
Kleist, Heinrich von La marquesa de O y otros cuentos
Gogh, Vincent van Cartas a Théo
Eliot, George Middlemarch
Chartier, Roger ¿Qué es un texto?
Benjamin, Walter Atlas/Constelaciones
Ginsberg, Allen Madrid 1993

Momentos estelares de la fotografía en el siglo XX
AA.VV. El juego del otro
AA.VV. Mutaciones del cine contemporáneo
Genet, Jean El enemigo declarado
Kafka, Franz Sueños
Onfray, Michel La escultura de si
e.e. cummings Buffalo Bill ha muerto
Kleist, Heinrich von Sobre el teatro de marionetas y otros ensayos de arte y filosofía
Bukowski, Charles Secuelas de una larguísima nota de rechazo
Hamsun, Knut Victoria
Brien, Flann O' En nadar-dos-pájaros
Debord, Guy La sociedad del espectáculo
Emerson, Ralph Waldo La conducta de la vida
Foucault, Michel Nietzsche, la genealogía, la historia
Wittgenstein, Ludwig Cartas, encuentros, recuerdos
Novalis Himnos a la noche
Onfray, Michel Teoría del cuerpo enamorado
Soussa Santos, Boaventura Reinventar la democracia, reinventar el estado
Bauman, Zygmunt Arte, ¿líquido?
Gramsci, Antonio Bajo la mole, fragmentos de civilización
Groot, Ger / Conversaciones Adelante, ¡contradígame!
Zweig, Stefan El misterio de la creación artística
Gombrowicz, Witold Contra los poetas
Sloterdijk, Peter Temperamentos filosóficos
Tanizaki, Junichiro Elegio de la sombra
Jodorowsky, Alejandro Psicomagia
Jodorowsky, Alejandro El maestro y las magas
Jodorowsky, Alejandro La danza de la realidad
Dostoievski, Fiodor Cuentos
Ramírez, Juan Antonio Corpus solus
Faulkner, William Las palmeras salvajes
Schopenhauer, Arthur Parerga y Paralipómena II (tapa dura)
Nietzsche, Friedrich Schopenhauer como educador
Nietzsche, Friedrich La filosofía en la época trágica de los griegos
Lovecraft, H.P. Hongos de Yuggoth y otros poemas fantásticos
Lovecraft, H.P. Narrativa completa I
Lovecraft, H.P. Narrativa completa II
Apollinaire, Guillaume Las once mil vergas
Panero, Leopoldo María Los señores del alma
e.e. cummings Poemas
Artaud, Antonin El pesa-nervios
Onetti, Juan Carlos Narraciones
Vila-Matas, Enrique EL TRAJE DE LOS DOMINGOS
Pitol, Sergio PASIÓN POR LA TRAMA

Jan Vermeer
Sylvester, David (entrevista) La brutalidad de los hechos
Moure, Gloria Duchamp, Marcel
Wilkin, Karen Giorgio Morandi. Obras. Escritos. Entrevistas
Hunter, Sam Francis Bacon
Pessoa, Fernando DIARIOS
Papini, Giovanni GOG
Zweig, Stefan El misterio de la creación artística
Sade, Marqués de La filosofía en el tocador

domingo, 23 de enero de 2011

Lo último de Roberto Bolaño


Está por publicarse el que se presenta como penúltimo libro póstumo de Roberto Bolaño: ¨Los sinsabores del verdadero policía". El crítico Ignacio Echevarría que actúo durante algún tiempo como albacea de su legado literario nos presenta ciertos detalles que constituyen verdaderas primicias del material que aún corre a cargo de Anagrama. Por cierto, en este enlace se puede encontrar uno de los mejores documentales realizados en torno a la figura del escritor chileno, en el que se ha incluido una entrevista realizada a Mario Vargas Llosa quien declara su admiración por el autor de Los Detectives Salvajes. El artículo de Echevarría, publicado en el suplemento El Cultural del periódico El Mundo de España, dice lo siguiente:

"Vayan por delante dos afirmaciones categóricas:
Una: entre las páginas de Los sinsabores del verdadero policía se cuentan algunas de las mejores de Roberto Bolaño, que las escribe desde la altura alcanzada a partir de Estrella distante, con una libertad y una osadía a ratos apabullantes. Dos: no cabe arrojar sospechas sobre la legitimidad y el correcto proceder de Carolina López, viuda de Bolaño y administradora de su legado, ni de sus agentes y asesores, que vienen mostrando, hasta el momento, un escrupuloso respeto hacia la integridad de los textos del autor.

Dicho esto, conviene salir al paso de algunas presunciones que se deslizan en los textos que envuelven esta última entrega de Bolaño (entre ellos, la “Nota editorial” firmada por Carolina López), empezando por la de que se trata de una novela. No es así. Los sinsabores del verdadero policía no es -como se repite insistentemente- una novela, no al menos en el sentido cabal, por extenso que sea, que se suele conceder a este término. Ni siquiera es, como se sugiere, una novela inconclusa. No. Ni falta que hace.

Si fuera imperioso -como parece- decir qué es, la forma más neutra y ajustada de hacerlo sería decir que se trata de materiales destinados a un proyecto de novela finalmente aparcado, algunas de cuyas líneas narrativas condujeron hacia 2666, mientras otras quedaron en suspenso, inservibles o pendientes de ser retomadas por el autor, de haber tenido ocasión y ganas de hacerlo. En este caso, lo hubiera hecho ya no para prolongarlas tal y como se ofrecen ahora, sino para reelaborarlas en un marco nuevo, inevitablemente transfigurado por la hazaña que supuso la escritura de 2666 (el último libro, entre los publicados después de su muerte, que Bolaño consintió expresamente publicar tal y como lo conocemos).

Insisto: los materiales narrativos reunidos demasiado acríticamente bajo el título Los sinsabores del verdadero policía no constituyen, con propiedad, una novela. Tal y como se presentan, no admiten ser tomados, en rigor, como una obra más de Roberto Bolaño, por muchas piruetas que se pretenda hacer (las hace, de hecho, Masoliver Ródenas en su prólogo). Lo cual no les resta aliciente, claro que no. Ocurre simplemente que es preferible no confundir al lector.

Cuando no se cuenta con testimonio expreso alguno acerca de las intenciones que, a su muerte, el autor abrigaba hacia unos textos encontrados entre sus papeles y archivos de ordenador, el único criterio más o menos fiable es el que, apoyado en los indicios disponibles, se deduce de la lógica interna que preside el conjunto de su obra. En el caso de Bolaño, esta lógica es bastante férrea. “La estructura de mi narrativa -declaró en cierta ocasión- está trazada desde hace más de veinte años y allí no entra nada que no se sepa la contraseña”. Palabras estas que imponen la la obligación de ser muuy cauto a la hora de escoger la puerta por la que se ha de dar entrada a nuevas entregas.

Por lo que toca a Los sinsabores del verdadero policía, esa puerta es la destinada a materiales aún no definidos que, en el caso de un escritor como Bolaño, que trabajó siempre en varias bandas simultáneas (durante la redacción de 2666 parió al menos dos libros), dan cuenta de la multitud de direcciones en que se orientaba su impulso creador. Resulta insensato pretender que todas esas direcciones abrían caminos hacia objetivos bien delimitados y reconocibles. Lejos de eso, ocurre a menudo que un escritor ensaye senderos que finalmente no conducen a ninguna parte. No se trata ahora de esa “poética de la inconclusión” que en otras ocasiones se ha invocado para caracterizar el proceder de Bolaño como narrador, no. Hay una diferencia sustancial entre dejar una historia en suspenso, con final abierto, como suele decirse, y abandonar el desarrollo de esa historia por las razones que sea, reclamado acaso por otras historias que se cruzan en el camino, o ganado por la fatiga, o bien inseguro ante la manera de continuar.

Como en tantas ocasiones, la obra de Kafka sirve aquí de inmejorable referencia. Los escritos póstumos de Kafka ofrecen un variado repertorio de textos en diverso estado de desarrollo. A algunos les cumple el calificativo de terminados, satisfacieran o no a su autor. A otros, el de inacabados. Otros más constituyen brotes, abortos narrativos, pasajes a menudo fascinantes pero abruptamente interrumpidos, desviados.

Los sinsabores del verdadero policía se acerca más bien a esta última tipología. No cabe compararla a El Tercer Reich, novela primeriza que, llegado el momento, Bolaño resolvió no dar a la luz y guardó en una carpeta, insatisfecho sin duda con el resultado. Sobre El Tercer Reich cabría sostener que, aun cuando fue escrita por el mismo Bolaño, en el momento decisivo no acertó con la contraseña que le había de permitir el ingreso a la estructura diseñada tan precoz y clarividentemente por él.

Distinto es el caso de Los sinsabores... Se trata de un proyecto de novela cuyo germen es con seguridad anterior a la redacción de Los detectives salvajes. Quizá Bolaño lo retomara al concluir esta novela, pero, a partir de cierto momento (y me atrevería a especular sobre cuál es ese momento, muy ligado al abismo que se fue abriendo a los pies mismos de Roberto conforme se metió de lleno en el filón de los crímenes de Ciudad Juárez), se desvió por los derroteros que, sin apartarse del todo de personajes y motivos ya apuntados, lo conducirían finalmente a 2666.

Que Bolaño no hubiera retomado de nuevo los materiales ahora publicados para prolongarlos tal cual, es algo que se puede afirmar no sólo intuitivamente, sino desde la convicción de que un escritor como él jamás hubiera cometido descarados autoplagios, ni hubiera incurrido deliberadamente en abiertas contradicciones con lo escrito y contado en otras novelas antes publicadas. Que se den una y otra cosa en Los sinsabores... sólo puede justificarse (más allá del sobado recurso a comodines críticos como los de “intertextualidad”, “variaciones”, “caleidoscópico”, etc.) desde el supuesto de que, como tantas veces, Bolaño se sirvió de unos materiales ya elaborados como cantera de la que se nutrieron otras obras suyas, sin menoscabo de que con algunos restos de esos mismos materiales pudiera luego urdir nuevas historias.

El extravagante título de Los sinsabores del verdadero policía lo acarició Bolaño durante años. Estuvo siempre asociado al proyecto de una novela sobre un joven policía que en estas páginas sólo asoma lateralmente. Lo que nos cabe leer tiene que ver sobre todo con Amalfitano, un Amalfitano bastante distinto al que da nombre a una de las partes -la más enigmática, ahora intuimos por qué- de 2666. Bastante menos con un embrionario J.M.G. Arcimboldi que para nada coincide con el Beno von Archimboldi (con ch) que protagoniza esa novela.

En el camino que lleva de Los detectives salvajes a 2666, el libro que ahora se publica viene a ser una vía muerta. Sólo parcialmente hubiera podido reintegrarse en la cadena de la que se desprendió. Tal y como se ofrece, es un eslabón partido, que no por eso deja de arrojar destellos deslumbrantes, verdaderamente deslumbrantes por su audacia, por su comicidad, por su misterio, por su lirismo.

Que un material de estas características sea capaz de emitir esos destellos, y de atrapar al lector, dejándolo acaso insatisfecho pero nunca decepcionado, es una prueba más -concluyente como pocas- de la excepcional calidad de Bolaño como narrador."

LOS LÍMITES DEL CUERPO EN EL CUENTO “LA DOBLE Y ÚNICA MUJER” DEL ESCRITOR PABLO PALACIO

Resumen: El presente ensayo tiene como objeto realizar una lectura del cuerpo y su inscripción en el discurso de lo marginal, a...