jueves, 23 de diciembre de 2010

Las inconsistencias de la muerte y los curiosos destinos de Roberto Bolaño y W.G. Sebald (1era Parte)


Roberto Bolaño

Roberto Bolaño no es uno de mis escritores de cabecera. Se trata de una afirmación contundente y casi desafiante en una época en que su obra ha sido reconocida y su figura exaltada en mercados literarios tan diversos y alguno de ellos incluso tan apetitoso como el norteamericano. Su admisión en el olimpo privado de la presentadora Oprah Winfrey, las encomiosas reseñas del NY Times Book Review, la reciente adquisición de los derechos de su obra por parte del chacal literario Andrew Wylie -en detrimento de Anagrama-, y el amplio espectro de nuevas reediciones e incluso la paulatina revelación de textos inéditos apuntan a sostener durante varios años más en perfecto estado la maquinaria del famoso efecto Bolaño.

Bolaño al igual que el alemán W.G. Sebald, autor de "Austerlitz", (una de las pocas obras maestras contemporáneas), celebraron un período de reconocimiento justo después de sus infaustas y dolorosas muertes. Se trata del caso habitual en que la naturaleza, la casualidad o el infortunio juegan las cartas más desfavorables contra los espíritus creadores e innovadores, cobrando el elevado precio de sus vidas por el talento otorgado. Bolaño, tras permancer en estado terminal durante una semana, aguardando desesperadamente un transplante de hígado fallece el 15 de julio de 2003 en un hospital de Barcelona, con cincuenta años a cuestas. El caso de W.G. Sebald, es parecido, al punto de que varios y respetados especialitas llegan a considerarlo como un serio candidato para recibir en su día el Nobel de Literatura. Falleció en un accidente de tráfico el 17 de diciembre de 2001, tras perder el control del vehículo que conducía por una carretera del Condado de Norfolk, Inglaterra. Contaba con 57 años.

W.G. (Max) Sebald
La pregunta es invitable ¿cuánto habría cambiado nuestro panorama literario si en lugar de los infortunados sucesos de sus muertes, ambos Bolaño y Sebald se encontraran ahora mismo, este preciso instante, hojeando los periódicos, tomándose un café, sentados frente a sus ordenadores componiendo párrafos magníficos, personajes desgarrados, en fin, obras dotadas quizá de mayor madurez y encanto.

Todo son conjeturas. Idealizaciones y sueños.

Lo único cierto es que desde hace un buen tiempo no puedo desprenderme con facilidad de ciertas preguntas que me inquietan: ¿en qué momento personal e ínitimo, asumieron que morirían? ¿Qué proyectos desarrollaban por entonces, quedando, en consecuencia inconclusos? ¿Reemplazará alguien dotado de la calidad literaria suficiente, el espacio dejado por estos dos magníficos autores?

Si las referencias son ciertas, Roberto Bolaño padeció los primeros malestares de su afección hepática en 1992, cuando contaba con 39 años. Para entonces apenas había publicado alguna obra y sus incursiones más existosas apuntaban a la conquista de pequeños certámenes municipales. Fue primero con La Literatura Nazi en América y Estrella Distante y sobre todo con Los Detectives Salvajes, que alcanzó el oportuno renocimiento a su obra, obteniendo finamente los premios Herralde y Romulo Gallegos de 1998. Los momentos cumbres alcanzados por 2666 no alcanzó a verlos debido a su fallecimiento meses antes, dejando, eso sí, indicaciones expresas sobre la forma de proceder con el texto, la publicación individualizada de cada una de sus partes así como el precio a negociar con el editor. Todo según el deseo de legar a sus hijos las mejores condiciones económicas. Afortunadamente la decisión de la familia, la editorial y el crítico Ignacio Echevarria que actuaba por entonces como albacea de la obra, permitió la publicación íntegra de 2666, incorporando las 5 pequeñas novelas o "partes" en un volumen único de altísima calidad literaria. Personalmente aprecio mucho las travesías y las finas persecuciones que emprenden por seminarios, congresos y simposios los fanáticos de la obra de Benno Von Archimboldi en la así llamada "Parte de los Críticos". El libro final también cuenta con mi admiración y afecto, se trata de la "Parte de Archimboldi", en la que se descubre las peripecias del famoso escritor, desde su juventud en los estertores de la II Guerra Mundial, sus descubrimientos personales, sus primeras incursiones litearias, hasta su éxito matizado por el rechazo que siente por dejarse ver en público y rehuir todo evento al que se le convoca. Lo seguimos, finalmente, en su viaje a la ciudad de Santa Teresa -Ciudad Juárez- México, en donde cientos de mujeres han sido muertas de las formas más atroces.

Se trata, en definitiva de un libro extenso, lúdico, por momentos brillantes, absolutamente recomendable para su lectura. 

(En breve la segunda parte de este artículo)


 Portada de la edición en castellano


Portada de la edición en inglés

En Tolstói, Librería Independiente, ubicada en la ciudad de Quito, en la calle Vancouver, entre Italia y Alemania (3238207), a la vuelta de la Asociación Humboldt, es posible encontrar los siguientes títulos de Bolaño, tomen nota:

2666, edición en inglés: 22.77 usd
Los detectives salvajes:  edición en inglés 34 usd, edición en castellano (Anagrama): 18.97 usd

4 comentarios:

Matías Máximo dijo...

Coincido con que la primera y la última parte de 2666 son las más estimulantes. Como la parte de las muerte se me hacía un poco densa hice un índice con los nombres de las mujeres y se hizo más llevadera. Admiro tu blog. Saludos!

Cristhian Barragán Pérez dijo...

!Muchas gracias Matías! En efecto, del magnífico libro de Bolaño, aquellas son las partes más logradas. Estoy en plan de volver a leer los Detectives Salvajes que incialmente no me capturó como habría deseado pero que ahora, espero, me revele toda la magia que le atribuyen. Has tenido oportunidad de leerlo? Abrazos.

Matías Máximo dijo...

Leí Los detectives y fue uno de esos que al llegar al final se moderan para no terminar. La escena de Cesárea me parece épica. Los cientos de narradores me encantan. Una belleza

Cristhian Barragán Pérez dijo...

Precisamente aquella fragmentación es, quizá, los más remarcable de Los Detectives Salvajes. La primera parte, aquella que transcurre de forma lineal y que concluye con el escape en auto después de la balacera es el mejor presagio a la cascada de personajes e historias particulares que se sucederá por cientos de páginas. Sin duda admiro mucho a Bolaño y aunque en el artículo apenas lo mencione admiro sobre todo a W.G. Sebald cuya obra Austerlitz es algo así como mi libro de cabecera. Conozco gente que ha encontrado, en efecto, una conexión antre ambos autores más allá del terrible detino que enlaza sus muertes, quizá cierta lucidez, cierta nostalgia. Agradezco de nuevo tus palabras. Por cierto he visitado tu blog y me ha encantado. Felicitaciones y abrazos!