lunes, 27 de diciembre de 2010

Internet, refugio de escritores (e) infortunados

 
 John Kennedy Toole y su novela póstuma "La conjura de los necios"

 Que la adversidad es inherente al trabajo de cualquier escritor. Que la imposibilidad de publicar por razones de mercado, por políticas editoriales o simple infortunio, es la historia misma de la literatura. Que André Gidé rechazó para la mítica editorial francesa Galimard el manuscrito de A la Búsqueda del Tiempo Perdido de Marcel Proust. Que el manuscrito de La conjura de los necios de Kennedy Toole, por ejemplo, saltó de editor en editor hasta convertirse después de numerosos rechazos y cuando su autor había abandonado con poco más de treinta años este mundo, en un bestseller y sobre todo en un verdadero prodigio literario. Que a ojos vistas es un desatino apostar por una carrera literaria, es la historia reiterada, reinventada, fabulada y temida por todos los desamparados de la literatura. 

Desamparados de la literatura, desterrados de la Patria de las Letras, para todos aquellos que no hemos publicado aún, internet se ha convertido en la forma más apropiada de dar a conocer nuestras creaciones y combatir con armas poéticas o no, la soledad y el desarraigo. 

La iniciativa más reciente pertenece a un grupo de escritores argentinos que acaba de abrir un grupo de Facebook en la que han decidido colgar sus poesías, quizá en lugar de aguardar a colgarse, tarde o temprano, ellos mismos. La nota a cargo de la  Revista “Ñ” del periódico “El Clarín” dice lo siguiente:
"Los poetas son los eternos rezagados de la industria editorial. La excusa de quienes amasan el negocio de los libros es la misma desde hace décadas.
"No hay lectores", repiten. ¿Pero cómo puede ser, si todos conocemos lectores avezados de versos? Esa misma pregunta se la hizo la poeta y docente Marisa Negri. Su amiga Alejandra Correa recogió el guante y hace poco más de una semana abrió el grupo de Facebook "Regale poesía", que ya tiene 450 seguidores. El grupo advierte que la poesía está a mano para comprar, regalar y ­lo más importante­ dónde se consigue. "Es muy difícil encontrar los libros. Sólo unos pocos elegidos, con una gran trayectoria detrás permanecen en las librerías", explica Correa, una de las hacedoras de la audiovideoteca de escritores que funciona en el Centro Cultural Recoleta.
Con varios libros publicados, conoce a la perfección la odisea de escribir poesía. "Se escribe en círculos muy cerrados, para otros poetas. Eso hay que romperlo y éste es el momento", insiste.
Las redes sociales como Facebook ­asegura­ sirven para difundir este tipo de propuestas. Hace pocos meses, Negri convocó a otros poetas para que fueran a leer a escuelas porteñas y del conurbano.
El resultado fueron 35 poetas y 500 alumnos en el Primer Festival de Poesía en la Escuela.
Las fiestas acaso ayuden a este pequeño fenómeno. Por eso prometen realizar campañas específicas. "Orientamos a los interesados para conseguir los libros que buscan. Hace falta que la gente se regale cosas interesantes y no un jean", se entusiasma Correa.
En tanto, "Regale poesía" sigue sumando seguidores y sorprendiendo a su creadora. "Me di cuenta de todo lo que no había leído y me hice una guía de lectura", cuenta. Libreros, distribuidores y poetas ya tienen un nuevo lugar de encuentro. Es virtual, pero real."
 Una iniciativa (como la del bookcrossing) que podemos recoger y aplicar a cualquier ámbito de la creación artística. Para los que apuesten por lo contrario les dejo el gracioso -y oportuno- video de la cantante Sol Pereyra: Actos Fallidos.


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