domingo, 16 de enero de 2011

Middlesex, o los Cuerpos Intermedios

A continuación, un breve repaso al libro de Jeffrey Eugenides y sus repercusiones en el mundo del cine y la literatura.

Jeffrey Eugenides, entre Middlesex y Las Vírgenes Suicidas



Con Jeffrey Eugenides el público norteamericano asistió a una de las más importantes revelaciones literarias de la última década del siglo pasado. La Vírgenes Suicidas, adaptada al cine por Sofía Coppola, abrió las puertas al sombrío y casi enigmático escritor de origen griego, situándolo en el centro de mira del mercado editorial y de los lectores. Su segunda novela, publicada en 2002 y galardonada con el Premio Púlitzer, trata por una parte de la saga familiar de los Stephanides, testigos a lo largo de varias generaciones de los cambios y asombrosas transmutaciones ocurridas sobre la faz de la tierra que los llevará desde el Asia Menor -donde las cabras balan y las aceitunas caen al suelo- hasta la ciudad de Detroit, en la que el caos endogámico dará como resultado el nacimiento del más singular miembro de la estirpe: Calíope Stephanides. Es precisamente con su vida que la narración plantea, a lo largo de la segunda parte, las travesías de una hermafrodita. El párrafo con el Eugenides abre su libro y que atribuye al relato en primera persona del nacimiento de Calíope (Cal), es una concisa declaración de principios:
"Nací dos veces: fui niña primero, en un increíble día de niebla tóxica de Detroit, en enero de 1960, y chico después, en una sala de urgencias cerca de Petoskey, Michigan, en agosto de 1974"
En efecto, durante catorce años, Cal crece como niña en acomodo a un rol de género inmutable en el que las muchachas de su generación deben llevar falda y soportar los cambios físicos relacionados a su incipiente madurez entre el asombro y el silencio, y en la que -a diferencia de la mitológica Calíope, musa de la poesía épica y la elocuencia, que suele ser representada como una mujer de porte majestuoso llevando una trompeta en una mano y un poema en la otra- Cal se deja ver como un ser improvisado y tímido, pero asombrosamente consciente de los arrebatos de la naturaleza y de la fragilidad de su cuerpo. En uno de los párrafos más conmovedores se muestra, por primera ocasión, suceptible al entorno primaveral en el que otros seres despiertan, literalmente, a la vida:

"Sólo Calíope, en la segunda fila permanece inmóvil, sentada en el pupitre, de modo que es la única que observa en su exacta medida la metamorfosis que se está produciendo a su alrededor. (...) Pero todavía hay esperanza, ¿verdad? Porque los colegiales vuelan entre los pupitres y pasan día tras día con estruendo inclinando las alas a través del tiempo, de modo que una tarde Cal alza la vista del papel con borrones y ve que es primavera, las plantas echan brotes, la foristia florece, los olmos echan hojas: en el recreo los chicos y las chicas van de la mano, se besan a veces detrás de los árboles, y Calíope se siente estafada, engañada: -¿Te acuerdas de mí? -dice a la naturaleza-. Estoy esperando. Aún sigo aquí."
Niña, muchacha, mujer hasta la adolescencia, el libro de Eugenides nos permite conocer la vida de Calíope hasta el momento mismo de la transformación, pasando por el inevitable escape del hogar paterno y el consecuente viaje introspectivo, traspasado de verdaderas aventuras en el submundo del voyeurismo, el fetichismo y el sexo de pago. Es durante la etapa de la madurez, ambientada en Berlín y consumado ya el cambio de sexo, que Cal alcanza una suerte de equilibrio personal y emocional, cumpliendo funciones de Agregado Cultural de la Embajada Norteamericana y como pareja de una bella mujer asiática, ensayando a la par una nostálgica revisión de su pasado y de sus relaciones familiares. Del fallecimiento de su padre dice lo siguiente:
"Milton desapareció sin volver a verme. Eso no habría sido fácil. Me gusta pensar que el amor que mi padre sentía por mí era lo bastante fuerte para que pudiera haberme aceptado. Pero en cierto modo es mejor que nunca hayamos tenido que averiguarlo, ni él ni yo. En lo que se refiere a mi padre siempre seguiré siendo una chica. Hay cierta pureza en eso, la pureza de la infancia."

Sobre la posibilidad de trasladar el formato del texto al de serie televisiva dentro del canal de pago HBO, se ha barajado incluir a Daniela Sea, quien ya hizo sus primeras apariciones como transexual masculino en la serie The L Word, y en la que su poderosa ambiguedad sexual representaba algo más que un tópico, una crítica abierta a la intolerancia de ciertos círculos.

Daniela Sea, o Max Sweeny en la serie The L Word
Las referencias construidas alrededor de Calíope alcanzan otros ámbitos y aletean por otros rumbos, imposible olvidar a la extraordinaria hermafrodita del filme argentino XXY, premio del público en el Festival de Cannes (2007), y dirigido por la también escritora Lucía Puenzo, en el que Álex encarnado por Inés Efrón, descubre las intimidades de un cuerpo dolorosamente ambiguo, en una época de la vida en la que detrás de los juegos de roces y miradas, la soledad emerge como el único valor seguro. La película, basada en el relato de Sergio Bizzio, el mismo autor de Rabia, la obra que el cineasta Sebastián Cordero llevó a la gran pantalla, logra momentos de gran sensibilidad y belleza.

Inés Efrón, o Álex en XXY de Lucía Puenzo

Middlesex, 56,90 usd en Librimudi (sin stock, según su página web)

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